martes, 6 de abril de 2010

Una invitación para prestar atención


ESCUELA DE MINISTERIOS Y DIACONADO PERMANENTE

PABLO VI

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INICIO DEL CICLO LECTIVO 2010
10 DE ABRIL  9 hs.


Sábados de 9 a 12 hs.
Arieta 2962, 3º Piso, San Justo
Edificio Cáritas

domingo, 4 de abril de 2010

Homilías de la semana

Octava de Pascua (del 5/4/2010 al 10/4/2010)

Introducción a la semana

Si toda fiesta tiene octava, la fiesta de las fiestas, la de Pascua de Resurrección, ha de tener la octava más solemne. Y así es. No puede haber una fiesta en esta semana que derive la liturgia hacia ella. La Liturgia no se aparta del hecho eje de la Liturgia, y de nuestra vida, la Resurrección del señor. Luego, el tiempo de Pascua se prolongará seis semanas más, pero en este tiempo sí se celebrarán fiestas de santos o de María.
La Palabra de Dios en esta semana está tomada del libro de los Hechos de los apóstoles ´primera lectura - y de los diversos episodios de manifestaciones del resucitado a discípulos según los cuatro evangelistas. Los textos evangélicos describen cómo los discípulos van tomando conciencia de la resurrección del Maestro, y los textos de Los Hechos cómo se van formando las primeras comunidades cristianas, en las que se vive y se celebra el triunfo sobre la muerte del condenado a ella. Es la fe en la resurrección del Señor lo que las constituye como comunidad cristiana. Fe que conlleva una profunda convicción que les permite proclamar algo tan absurdo a primera vista, como que el crucificado y muerto a los ojos de todos como un maldito, Dios lo había resucitado y colocado a su derecha como juez universal. No es argumento apodíctico, pero sí da credibilidad al hecho. Es semana para seguir disfrutando con los discípulos de que la causa de Jesús no terminó en la cruz, sino que continúa en las comunidades que se forman en torno a la fe en su presencia resucitada. Y que merece la pena jugarse la vida por proclamarlo.
 
Fray Juan José de León Lastra, OP
Coordinador de "La Palabra al día"

Lunes, 5/4/2010

"Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos"

I. Contemplamos la Palabra

Primera Lectura: Hechos 2,14.22-23
El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra: "Judíos y vecinos todos de Jerusalén, escuchad mis palabras y enteraos bien de lo que pasa. Escuchadme, israelitas: Os hablo de Jesús Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocéis. Conforme al designio previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte; no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él: "Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, exulta mi lengua, y mi carne descansa esperanzada. Porque no me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia." Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: El patriarca David murió y lo enterraron, y conservamos su sepulcro hasta el día de hoy. Pero era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo; cuando dijo que "no lo entregaría a la muerte y que su carne no conocería la corrupción", hablaba previendo la resurrección del Mesías. Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, de lo cual todos nosotros somos testigos. Ahora, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo."
Salmo Responsorial: 15 "Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti."
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: "Tú eres mi bien." El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. R. Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R. Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R.
Evangelio: Mateo 28,8-15
En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: "Alegraos." Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: "No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán." Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles: "Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros." Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.

II. Compartimos la Palabra

El discurso de Pedro en la fiesta judía de Pentecostés presenta a David como quien anunció y prefiguró la vida, la muerte, y, sobre todo, el triunfo de Jesús. Entender a David, dice Pedro a los judíos, lleva a aceptar lo que ha acontecido con Jesús de Nazaret. Mantiene un tono de excusa, pues los judíos, no le mataron, le entregaron a la autoridad romana, que sí le ejecutaron; además fueron sólo instrumentos de lo que Dios tenía previsto. A nosotros nos cuesta hoy aceptar que los designios de Dios, restasen responsabilidad a quienes lo ejecutaron. Pero hemos de ser conscientes de que más les tenía que costar a quienes le entregaron a la muerte y lo vieron como un esclavo crucificado, aceptar lo que Pedro dice de él: que Dios lo resucitó y lo exaltó hasta sentarlo a su derecha. Que los apóstoles dieron su vida por esa afirmación viene a ser lo que más inclina a aceptar la resurrección. Su profunda experiencia de la resurrección es nuestro argumento –si se puede hablar así- a favor de la fe en ella.
Los apóstoles no fueron los primeros en encontrarse con el resucitado, fueron las amigas de Jesús. Éstas fueron las últimas testigos de su muerte y las primeras que proclamaron la resurrección. Las que habían pasado por la vida de Jesús unidas a él simplemente en esa relación de amistad, son quienes primero experimentaron su triunfo. Las primeras que se llenaron de alegría por ella. También habían sido las últimas que le habían acompañado en el Gólgota. El amor toma la primacía en el dolor y en el triunfo.
 
Fray Juan José de León LastraFray Juan José de León Lastra
Licenciado en Teología

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Martes, 6/4/2010

"¿Por qué lloras?, ¿a quién buscas?"

I. Contemplamos la Palabra

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 2,36-41
“El día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos: Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías. Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: ¿Qué tenemos que hacer, hermanos? Pedro les contestó: Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos. Con estas y otras muchas razones les urgía, y los exhortaba diciendo: Escapad de esta generación perversa. Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil”.
Sal 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 R. La misericordia del Señor llena la tierra.
La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R. Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperarnos de ti. R.
Evangelio: San Juan 20,11-18
“En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: Mujer, ¿por qué lloras? Ella les contesta: Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto. Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas? Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré. Jesús le dice: ¡María! Ella se vuelve y le dice: ¡Rabboni!, que significa: ¡Maestro! Jesús le dice: Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro. María Magdalena fue y anunció a los discípulos: He visto al Señor y ha dicho esto”.

II. Compartimos la Palabra

  • “Les traspasaron el corazón”

Pedro, con toda claridad y valentía, dirigiéndose a los judíos les recordaba que aquel a quien habían crucificado, Dios lo resucitó y le constituyó “Señor y Mesías”. “Estas palabras les traspasaron el corazón”, y por eso se convirtieron, se bautizaron y comenzaron una nueva vida.
Para ser cristianos hemos de tener esta misma experiencia. Jesús con sus palabras, su vida, su amor, nos tiene que “traspasar el corazón”. Tiene que conquistar nuestro corazón y cambiarlo, para que vaya al mismo ritmo que el suyo. En el fondo, el bautismo es eso: acompasar nuestro corazón al ritmo del corazón de Jesús para que nuestros sentimientos, deseos, ilusiones, decisiones… sean los suyos. ¿Hemos sentido que Jesús nos ha traspasado el corazón?
  • ¿Por qué lloras?, ¿a quién buscas?

Otro enfoque de qué es eso de ser cristiano. Cristiano, al igual que le sucedió a María, es aquel a quien Jesús le puede sorprender con esas dos preguntas: “¿a quién buscas?, ¿por qué lloras?”. El cristiano ha de ser un buscador incansable y después de haber encontrado a Jesús, ha de seguir buscando con Jesús el reinado de Dios, que Dios reine en su vida y ofrecer este reinado a quien encuentre por su camino. Si en este trajín que es la vida, llegamos a pensar que hemos perdido a Jesús y no sabemos muy bien dónde se oculta… cuando él de nuevo salga a nuestro encuentro, sin que en un primer momento le reconozcamos, nos pueda decir como a María: ¿por qué lloras? Y nuestra respuesta ha de ser la misma: “estoy muy triste porque no sé muy bien qué ha pasado, pero me han robado a mi Señor, y quiero encontrarlo porque sin él no puedo vivir, ya no sé vivir”. Y con más fuerza que antes, nos hará experimentar que nunca nos ha dejado: “Yo estaré siempre con vosotros hasta la consumación de los siglos”.
Fray Manuel Santos  SánchezFray Manuel Santos Sánchez
La Virgen del Camino

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Miércoles, 7/4/2010

"Lo reconocieron al partir el pan".

I. Contemplamos la Palabra

Primera lectura: Hechos 3, 1-10
En aquellos días, subían al templo Pedro y Juan, a la oración de media tarde, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la puerta del templo llamada «Hermosa», para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna. Pedro, con Juan a su lado, se le quedó mirando y le dijo: - «Míranos.» Clavó los ojos en ellos, esperando que le darían algo. Pedro le dijo: - «No tengo plata ni oro, te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, echa a andar.» Agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios. La gente lo vio andar alabando a Dios; al caer en la cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado en la puerta Hermosa, quedaron estupefactos ante lo sucedido.
Sal 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9 R. Que se alegren los que buscan al Señor.
Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos. Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas. R. Gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro. R. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra. R. Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac. R.
Evangelio: San Lucas 24,13-35
Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: - «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?» Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: - «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?» Él les preguntó: - «¿Qué?» Ellos le contestaron: - «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; como lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.» Entonces Jesús les dijo: - «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?» Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura. Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo: - «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída,» Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron: - «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: - «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.» Y ellos contaron lo que les habla pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

II. Compartimos la Palabra

El milagro de Pedro y Juan sucede cuando éstos acuden al Templo, como buenos judíos, para la oración de la hora nona. ¿No les bastaba con la fracción del pan? Estamos en los comienzos. Jesús todavía tiene que aparecerse sucesivamente para afianzarles en la verdad del Reino. Y el Espíritu Santo vendrá y se dejará sentir para ir poniendo las cosas en su sitio. Pero, Dios está con ellos. Y la fuerza taumatúrgica de Jesús, también. Curiosamente, Pedro cura la misma enfermedad que curó Jesús y en el mismo sitio (Mt 21,14); y usa el mismo gesto y las mismas palabras de Jesús (Lc 5,23; 8,54). Y en el Evangelio, Jesús se sigue mostrando como la clave de su vida
  • El último encuentro

Todo hubiera sido distinto para todos, para ellos y para nosotros, sin el encuentro del “forastero” con Cleofás y “el otro”, camino de Emaús. Si no supiéramos que en el Evangelio y en la vida de Jesús no hay casualidades, atribuiríamos al azar aquel aparentemente tan fortuito encuentro entre ellos, huyendo de la quema, y el buen Jesús, aprovechando la ocasión que aquellos amigos del “crucificado” le brindaban.
Conocieron, admiraron, creyeron y esperaron en Jesús. Todo en pasado. Ya no pueden esperar nada, nada bueno se entiende, después de cómo acabó su amigo. Es cierto que algunas mujeres…Que si unos ángeles… Pero, algunos de los nuestros fueron al sepulcro y no encontraron nada…
Aquellos corazones estaban abonados para el encuentro, como el de María Magdalena. Y lo tuvieron. Y, aun sin reconocerle, lo admitieron e invitaron a la mesa. Y en el encuentro y en el compartir, se produjo el milagro. Y del encuentro y el compartir con Jesús surgió, como necesidad, el encuentro y compartir con los hermanos. Y con esa misiva volvieron a Jerusalén. 
  • Nuestros encuentros

Todo hubiera sido distinto también si Jesús no se hubiera hecho el encontradizo con nosotros. Todo hubiera sido distinto si, en el encuentro, nuestro corazón no hubiera estado convenientemente preparado. Pero hoy quiero referirme brevemente a otros encuentros.
Si hoy mi fe me remite a aquellos huidos hacia sus cuarteles de invierno pero, al mismo tiempo y antes que eso, testigos primeros de la Resurrección, en el fondo es porque me fío de ellos y su gesto es para mí un signo de credibilidad. ¿Y mis encuentros, qué? Cuando me dirijo por los caminos que llevan a mi Emaús ¿podrán fiarse de mí aquellos con los que me encuentro? ¿Me invitarán a la mesa para compartir el pan y que se produzca el milagro? Porque no es improbable que hoy se encuentren por los caminos de la vida personas necesitadas de un testimonio similar al de Cleofás y “el otro”.
 
Fray Hermelindo Fernández RodríguezFray Hermelindo Fernández Rodríguez
La Virgen del Camino

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Jueves, 8/4/2010

"Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día".

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 3, 11-26
En aquellos días, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan, la gente, asombrada, acudió corriendo al pórtico de Salomón, donde ellos estaban. Pedro, al ver a la gente, les dirigió la palabra: - «Israelitas, ¿por qué os extrañáis de esto? ¿Por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a éste con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo. Rechazasteis al santo, al justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos. Como éste que veis aquí y que conocéis ha creído en su nombre, su nombre le ha dado vigor; su fe le ha restituido completamente la salud, a vista de todos vosotros. Sin embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, y vuestras autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta mane-ra lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados; a ver si el Señor manda tiempos de consuelo, y envía a Jesús, el Mesías que os estaba destinado. Aunque tiene que quedarse en el cielo hasta la restauración universal que Dios anunció por boca de los santos profetas antiguos. Moisés dijo: "El Señor Dios sacará de entre vosotros un Profeta como yo: escucharéis todo lo que os diga; y quien no escuche al profeta será excluido del pueblo." Y, desde Samuel, todos los profetas anunciaron también estos días. Vosotros sois los hijos de los profetas, los hijos de la alianza que hizo Dios con vuestros padres, cuando le dijo a Abrahán: "Tu descendencia será la bendición de todas las razas de la tierra." Dios resucitó a su siervo y os lo envía en primer lugar a vosotros, para que os traiga la bendición, si os apartáis de vuestros pecados.»
Sal 8, 2a y 5. 6-7. 8-9 R. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
¡Señor, dueño nuestro, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? R. Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies. R. Rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar. R.
Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 35-48
En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: - «Paz a vosotros.» Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: - «¿Por qué os alarmáis;" ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.» Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: - «¿Tenéis ahí algo de comer?» Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: - «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.» Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: - «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.»

II. Compartimos la Palabra

  •  Dios lo resucitó de entre los muertos

Ante el milagro realizado por los apóstoles, con el lisiado que pedía limosna junto a la puerta hermosa, la gente acudía asombrada y curiosa para ver lo ocurrido.
Pedro, aprovechó la oportunidad para proclamar la Buena Noticia de Jesús Resucitado atribuyéndole el milagro; no son ellos los que lo han hecho, sino el Dios de los Padres: Abraham, Isaac y Jacob, que en su descendiente “ Jesús”, ha cumplido todas las promesas y lo ha glorificado.
Resaltan también la fe del enfermo, anima al pueblo a creer en Cristo, al que ellos habían crucificado por ignorancia invitándoles a la conversión.
Están hablando al pueblo de Israel, buen conocedor de las Sagradas Escrituras, por eso, insisten en datos tomados de la misma, para que puedan entender que, lo que Dios ha realizado con Cristo, no es más que el cumplimiento de las promesas que había realizado para la descendencia de Abraham, que sería bendición para todas las razas.
También a nosotros nos invitan a creer, las fiestas pascuales son tiempo oportuno para el encuentro con Cristo el Viviente.
  • Paz a vosotros

También los discípulos de Emaús llevan la buena noticia del encuentro con el resucitado. Y Cristo, que prometió estar donde dos o más estén reunidos en su nombre, se hace presente en medio de ellos con el saludo de la Paz. Les enseña sus llagas y com , para que se den cuenta que es él, que ha resucitado, y lo hace con textos del Antiguo Testamento explicando como se ha cumplido todo lo que Dios había anunciado por Moisés y los profetas acerca de él. Vosotros sois testigos de ello.
Reflexionemos sobre el interés que, tanto Cristo, como los apóstoles, ponen en manifestar la fidelidad de Dios que cumple las promesas y es que la Palabra de Dios es siempre actual, “Lo que dice lo hace, y el AT. es el anuncio de todo cuanto iba a suceder con Cristo.
San Jerónimo, gran conocedor de la Escritura afirma: Quien no conoce la Escritura, no conoce a Cristo.
En estas fiestas de Pascua, intensifiquemos la lectura de la Palabra, para poder conocer mejor a Cristo, Palabra hecha carne, que triunfa de la muerte y nos da una nueva vida y .trae da la Paz.
 
Hna. Maria Pilar  Garrúes El CidHna. Maria Pilar Garrúes El Cid
Misionera Dominica del Rosario

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Viernes, 9/4/2010

"¡Es el Señor!

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 1-12
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 1-12 En aquellos días, mientras hablaban al pueblo Pedro y Juan se les presentaron los sacerdotes, el comisario del templo y lo saduceos, indignados de que enseñaran al pueblo y anunciaran la resurrección de los muertos por el poder de Jesús. Le echaron mano y, como ya era tarde, los metieron en la cárcel hasta el día siguiente. Muchos de los que habían oído el discurso, unos cinco mil hombres, abrazaron la fe. Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas; entre ellos el sumo sacerdote Anás, Caifás y Alejandro, y los demás que eran familia de sumos sacerdotes. Hicieron comparecer a Pedro y a Juan y los interrogaron: - «¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso?» Pedro, lleno de Espíritu Santo, respondió: - «Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; pues, quede bien claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante vosotros. Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.»
Sal 117, 1-2 y 4. 22-24. 25-27a R. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. R. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. R. Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad. Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor; el Señor es Dios, él nos ilumina. R.
Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 1-14
En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discí-pulos suyos. Simón Pedro les dice: - «Me voy a pescar.» Ellos contestan: - «Vamos también nosotros contigo.» Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: - «Muchachos, ¿tenéis pescado?» Ellos contestaron: - «No.» Él les dice: - «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.» La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: - «Es el Señor.» Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: - «Traed de los peces que acabáis de coger.» Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: - «Vamos, almorzad.» Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

II. Compartimos la Palabra

Estamos celebrando la Octava de Pascua, ocho días para gozar de un modo más expresivo en la Liturgia, de la presencia de Cristo, recién resucitado, entre nosotros. Semana que es imagen de la Eterna Fiesta que viviremos en el cielo junto a Cristo glorioso, sentado a la diestra de Dios intercediendo por nosotros. Pero no sólo eso, también se nos presenta en estos días los inicios de la predicación de la Iglesia, después de Pentecostés.
  • “Ningún otro nombre puede salvar”

Pedro y Juan, después de curar al paralítico del Templo son arrestados y llevados a la cárcel. Pero no están solos en el interrogatorio. Pedro respondió “lleno de Espíritu Santo”, que es el Espíritu de Jesús. Este espíritu es ahora el gran protagonista de la historia, el hace que Pedro siga siendo Pedro, impetuoso, impulsivo; ¿cobarde? ¡ya no! por la efusión que ha recibido de lo alto.
Es el nombre de Jesús, el que predica, quien le da la fortaleza para responder a sus adversarios a una pregunta que ya se la hicieron al mismo Jesús en otra ocasión.
Es el nombre de Jesús el único que puede salvar, ya no podemos agarrarnos más a las realidades terrenas sino para someterlas a las divinas. Ni el dinero, ni el prestigio, ni el poder, ni el sexo, ni la ambición tienen poder para salvar. Solo el nombre de JESUS puede salvarnos si nos acogemos a Él.
Pidamos al Señor que nos envíe su Espíritu en este día, para poder también nosotros proclamar la salvación que hemos recibido de Él por su muerte y resurrección.
  •  " Jesús se acerca, toma el pan y se lo da".

Ante el aparente fracaso de la cruz, los discípulos habían vuelto a sus quehaceres cotidianos. Ya no estaba Jesús con ellos; se habían acostumbrado a vivir al calor y al amparo del Maestro, y ahora que ya no está con ellos, regresan a lo de siempre, a lo conocido, a su anterior ocupación: pescar, pero pasan la noche entera sin coger nada.
Pero llega el Señor y transforma la noche en día, el cansancio en asombro, la ausencia se vuelve presencia. Sin Él, todo esfuerzo ha sido en balde, con Él todo recobra un cariz distinto. Bien podemos decir con el salmista: “Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.”.
El Resucitado les manda volver a tirar la red, que recoge una pesca milagrosa, y les invita a un encuentro con Él, de donde tendrán que aportar de los peces que acaban de pescar. Después de esta comida, los discípulos volverán a tomar el rumbo que habían perdido. Es, en realidad, una comida eucarística, (Jesús se acerca, toma el pan y se lo da), que recuerda la Última Cena. Pero esta vez, “ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor”. ¡Su modo de tomar el pan y repartirlo era inconfundible!, como ocurriría de nuevo a los de Emaús.
Jesús se les aparece aprovechando lo que les es familiar: una pesca, una comida... ahí manifiesta su poder y su gloria. Cuántas veces el Señor se nos presenta en lo cotidiano y después de ese encuentro, volvemos a seguir al Señor sin reservas. La resurrección es la confirmación de la divinidad de Jesucristo. Jesús había cambiado, y los discípulos comienzan a cambiar también.
Jesús ha cumplido todo, ha dado el máximo fruto durante su misión terrena; y sin embargo tiene necesidad de la misión de la Iglesia, nuestra misión, para hacerse presente Resucitado en el siglo XXI.
 
MM. Dominicas Monasterio Ntra. Sra. de la PiedadMM. Dominicas Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad
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Sábado, 10/4/2010

“Lo que hemos visto y oído”.

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 13-21
En aquellos días, los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, viendo la seguridad de Pedro y Juan, y notando que eran hombres sin letras ni instrucción, se sorprendieron y descubrieron que habían sido compañeros de Jesús. Pero, viendo junto a ellos al hombre que habían curado, no encontraban respuesta. Les mandaron salir fuera del Sanedrín, y se pusieron a deliberar: - «¿Qué vamos a hacer con esta gente? Es evidente que han hecho un milagro: lo sabe todo Jerusalén, y no podemos negarlo; pero, para evitar que se siga divulgando, les prohibiremos que vuelvan a mencionar a nadie ese nombre.» Los llamaron y les prohibieron en absoluto predicar y enseñar en nombre de Jesús. Pedro y Juan replicaron: -«¿Puede aprobar Dios que os obedezcamos a vosotros en vez de a él? juzgadlo vosotros. Nosotros no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído.» Repitiendo la prohibición, los soltaron. No encontraron la manera de castigarlos, porque el pueblo entero daba gloria a Dios por lo sucedido.
Sal 117,1 y 14-15.16-18.19-21 R. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste.
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. El Señor es mi fuerza y mi energía, él es mi salvación. Escuchad: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos. R. La diestra del Señor es excelsa, la diestra del Señor es poderosa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Me castigó, me castigó el Señor, pero no me entregó a la muerte. R. Abridme las puertas del triunfo, y entraré para dar gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor: los vencedores entrarán por ella. Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. R.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 16, 9-15
Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando. Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron. Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando a una finca. También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: - «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.»

II. Compartimos la Palabra

Ya de lleno en el tiempo Pascual, nos asomamos a la vida de los Apóstoles tras la resurrección de Jesús. Lo que han visto y han oído, pero sobre todo, lo que han vivido junto al Cristo no les ha dejado indiferentes. Y por eso se sienten en la obligación (¿?)- devoción, de proclamarlo a los cuatro vientos. Eso, como sabemos, muchas veces no gusta. Altera el orden establecido, saca de las casillas, complica la vida, acusa a los fuertes y produce escozores. Incluso nos molesta a nosotros mismos, los que nos llamamos y decimos cristianos, porque el Encuentro nos mueve a la acción, a dejar nuestra posición cómoda, a implicarnos. Y eso, duele.
Es lo que ocurrió con los Apóstoles cuando recibieron a la mujer, a María Magdalena, una mujer con convicciones profundas, que había sabido rehacerse a sí misma en diferentes momentos de su vida y que, ahora, después de todo lo que habían vivido juntos, venía a decirles no sé que del Señor, pero esta vez, vivo! Y claro, no se lo podían creer. Y tampoco la palabra de aquellos que lo encontraron en el camino. ¡Era tan fácil: Jesús se volvía a hacer presente allí donde antes había estado! A las mujeres, en el camino, en la mesa, con quienes le querían y en medio de todos a quienes había acompañado. Y sin embargo: “no la creyeron… no los creyeron”.
El poder terrenal se desconcierta con la fe de Pedro y de Juan como ellos mismos se habían quedado consternados con la de María o las otras mujeres. Y ese desconcierto provoca miedo. Y el resultado es el mismo. La presencia de Cristo-Sabiduría, resucitado, Dios de la Vida, al que vieron –o más bien del que supieron– que había muerto colgado de una cruz los hace salir de sí, dejar los miedos y entregarse a la tarea de compartir eso tan grande que han experimentado. Lo que se nos pide a nosotros en este día, en esta Pascua, en todo nuestro Paso: “Id al mundo entero…”. La creación entera, que en estos meses se revela-rebela como sujeto sufriente, también necesita de salvación. Y nosotros y nosotras tenemos una buena noticia que contar: que Dios se ha hecho uno de los nuestros, se ha hecho humanidad para hacernos más nosotros mismos.

Misa Crismal

Jueves 1° de abril, Misa Crismal en la Catedral de San Justo. Preside Mons. Baldomero C. Martini.
Todos participábamos con mucha emoción.

 Saludos afectuosos y emocionados entre nuestro Obispo y los sacerdotes
 Pbro. Marcelo Domínguez, Pco. San Roque de I. Casanova- Mons. B. Martini 

Entrega de los Santos óleos
De esta forma comenzamos nuestro Triduo Pascual

sábado, 3 de abril de 2010

CARTA PASTORAL DE PASCUA 2010 de Nuestro Obispo: Baldomero Carlos Martini

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CARTA PASTORAL DE PASCUA 2010
“SE LLENARON DE ALEGRÍA CUANDO VIERON AL SEÑOR”(Jn20,20)

Queridos hermanos y hermanas: Hoy brota de los corazones sensibilizados y transformados por la belleza de la Cruz , este grito de alegría Pascual : ¡Jesucristo ha resucitado! ¡Jesucristo es el Señor!¡aleluya!
El sepulcro vacío y las apariciones de Jesús resucitado nos van dando la experiencia fundamental de nuestra fe .Los Apóstoles “Se llenaron de alegría cuando vieron al Señor” (Jn.20,20)
“La Pascua no es Pascua, si no entramos en comunión con los Acontecimientos de la Salvación : Dios se nos entrega y nos dice su Palabra, es un Encuentro, una experiencia en la fe que nos hace decir: ¡Hemos encontrado al Señor!. Viviremos una Pascua fecunda y feliz, si nos encontramos con el Cristo que vive, porque ha resucitado de entre los muertos: “A ese Jesús que ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías”(Hc 2,36)

1. CRISTO RESUCITADO ES RECONOCIDO POR LOS DISCÍPULOS COMO EL SEÑOR.
Amigos e hijos, quisiera que esta sea nuestra experiencia : Encontrar, aceptar y seguir a Jesús como el Señor de toda nuestra existencia.
Vayamos corriendo al sepulcro, como las mujeres y como Pedro, y el Discípulo amado, para darnos cuenta que está vacío, porque Cristo ha resucitado. Recorramos las páginas vivas del Evangelio, tomados de la mano de la Iglesia, que nació de su costado, para descubrir en cada Aparición , que Jesús nos muestra las señales de la Cruz ,como un verdadero trofeo y revela las dimensiones profundas del amor, que en una Cruz liberó a la humanidad. “Poniéndose en medio de ellos les dijo: ¡La paz esté con ustedes!.” Lo reconocen como el Señor y así comunican su experiencia: “¡Hemos visto al Señor!” y Tomás, el incrédulo, metiendo su dedo en Sus manos y su mano en Su costado, hace la oración mas bella y profunda: “¡Señor mío y Dios mío!” y Jesús le responde “ Felices los que creen si haber visto” (Jn 20).
En esta Vigilia Pascual hagamos memoria de nuestro Bautismo y en la Eucaristía dejémonos iluminar por el Señor y abrazar con su Paz y juntos como hermanos, en la tradición de la Iglesia gritemos concientes :¡Jesucristo es el Señor!(Fil 2,5-11) ¡Jesús tu eres mi Señor!

2. ¿ ACEPTAMOS A JESÚS COMO EL SEÑOR DE NUESTRA VIDA ?
Tal vez nos cueste aceptar tener un Señor, porque pensamos en categorías de amo y esclavo, o con cierta mentalidad clasista la relación dueño y siervo. Por eso era necesario vivir toda la Semana Santa para comprender en esta Pascua, que vale la pena aceptar y tener a Jesús de Nazaret, como el Señor de nuestra vida , de nuestra familia, de nuestra nación y de todas sus realidades humanas , políticas y sociales. Si nuestro corazón se abre, lo acepta y lo deja entrar , todo será recreado.
La clave del Señorío de Cristo y de nuestra pertenencia a El, es el amor hasta el extremo.“Jesús fue entregado por nuestros pecados, y resucitado para nuestra justificación.”(Rm 4,25) Vivió con sentido hasta la muerte. Se jugó por nosotros y se hizo cargo de todos. Hermanos queridos: no tengamos miedo a esta confesión de fe : ¡Jesús es el Señor!. Esto lo pueden decir los que se dejan conducir por el Espíritu que Lo resucitó . En esta aceptación y proclamación se han condensado los Acontecimientos de la Pascua. Por eso Pablo dice “ Si tus labios profesan que Jesús es el Señor y tu corazón cree que Dios los resucitó de entre los muertos, te salvarás.” (Rom 10,9) “Para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos” ( Rm 14,9) . Él es el Señor que libera y no esclaviza. En la Cruz y en la Resurrección , Él brilla como la Verdad que nos hace libres, de todas las esclavitudes a que nos someten los ídolos del dinero , del poder y del placer. ¡Cuánta experiencia de esto tenemos, personalmente y socialmente!. Por eso ¡Ven Señor Jesús! Te necesitamos como Señor, para ser los instrumentos de un mundo mejor y una Argentina más sana.

3.CRISTO JESÚS , DISIPA LAS TINIEBLAS DEL CORAZÓN Y DE LA HISTORIA.
Celebramos y cantamos con alegría y esperanza: “ Que la Luz de Cristo Gloriosamente Resucitado disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestra realidad Argentina para que respiremos el aire puro de la paz , de la justicia y del amor, y así construir juntos una nación y una patria para todos.
El Señor de nuestra persona ,de nuestro corazón, de nuestra inteligencia y de nuestra voluntad, el que hace de nosotros mujeres y hombres nuevos, se nos revela por su resurrección como el Señor de la Historia.
Si lo aceptamos y lo dejamos obrar , hace de nosotros, hijos y hermanos, capaces de fermentar de Evangelio la realidad Argentina que celebra su Bicentenario, como un tiempo de renovación y transformación , de las personas , de las familias y de todas realidades sociales que deben ser sanadas por el amor, que libera y santifica.
Permaneciendo en el corazón de Cristo Resucitado, aceptado como Señor, podemos recordar con gratitud el pasado, vivir con pasión el presente y abrirnos con confianza al futuro, “ porque Él es el mismo ayer, hoy y lo será para siempre (Hb 13,8 )” Nadie nos ama como Él.
Él viene para entrar en nuestra historia para que la fuerza de su Pascua nos haga pasar de la muerte a la vida y superemos la cultura de la muerte construyendo unidos, la civilización del Amor y la Cultura de la vida.
¡Jesucristo , Señor de la Historia, te necesitamos, precisamos tu alivio y fortaleza!

5. MARIA DEL SABADO SANTO NOS SEÑALA EL DOMINGO SIN OCASO
Los cristianos para llegar renovados a la Pascua deberíamos prestar mayor atención al Sábado Santo y descubrir mirando a María el rostro mas bello de la Esperanza que no defrauda. Ella nos hace vivir este Sábado como un sacramento del Sábado de la Historia que espera un Domingo si ocaso.
Sin un horizonte luminoso la historia va de tumbos en tumbos lastimando generaciones de hombres y mujeres que tienen por vocación su realización plena que es la Salvación eterna .
María, en su espera confiada, nos hace descubrir que en lo que parece un fracaso, brota por la gracia de Dios, la Victoria de la Vida sobre la muerte, de la Gracia sobre el pecado y del amor sobre el egoísmo.
Como Madre del Resucitado nos haga discípulos y misioneros de la Vida que no tiene fin y creadores de fraternidad humana y comunión eclesial.
Los Bendigo de corazón deseándoles una Pascua muy feliz fuente de Paz y Amor

¡ DIOS ES AMOR !

+ Baldomero Carlos Martini Obispo de San Justo




¡ HA RESUCITADO CRISTO MI ESPERANZA!

miércoles, 31 de marzo de 2010

Texto de la audiencia General del miercoles del Papa Benedicto XVI

VATICANO, 31 Mar. 10 / 10:41 am (ACI)

En su habitual catequesis de la Audiencia General de este miércoles, el Papa Benedicto XVI exhortó a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, y con ellos a los católicos de todo el mundo, a vivir intensamente el Santo Triduo Pascual en esta Semana Santa para "que orienten decididamente la vida de cada uno hacia la adhesión generosa y convencida a Cristo, muerto y resucitado por nosotros".

El Santo Padre recordó que "estamos viviendo los días santos que nos invitan a meditar en los misterios centrales de nuestra Redención y en el núcleo central de nuestra fe".

En la Santa Misa del Crisma, preludio matutino del Jueves Santo, además de bendecir el óleo de los enfermos, de los catecúmenos y del Crisma, los sacerdotes renovarán las promesas sacerdotales. "Un gesto que asume este año un relieve especial –dijo el Papa– porque se coloca en el ámbito del Año Sacerdotal, convocado para conmemorar el 150 aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars".

"A todos los sacerdotes repito hoy el deseo formulado al final de la Carta de convocación: ‘Siguiendo el ejemplo del Cura de Ars dejaos conquistar por Cristo y seréis también vosotros, en el mundo de hoy, mensajeros de esperanza, de reconciliación y paz’".

En la tarde del Jueves, se celebrará "el momento de la institución de la Eucaristía", cuando Cristo "bajo las especies del pan y del vino, se hace presente en modo real con su cuerpo donado y su sangre derramada como sacrificio de la Nueva Alianza. Al mismo tiempo, constituye a los apóstoles y a sus sucesores ministros de este sacramento que consigna a su Iglesia como prueba suprema de amor".

El Viernes Santo, en memoria de la pasión y la muerte del Señor, recordaremos que "Jesús ofreció su vida en sacrificio por la remisión de los pecados de la humanidad, eligiendo para ese fin la muerte más humillante y cruel: la crucifixión. Hay un nexo inseparable entre la Última Cena y la muerte de Jesús. En la primera, Jesús entrega su Cuerpo y su Sangre, o sea su existencia terrenal, a sí mismo, anticipando su muerte y transformándola en acto de amor".

De ese modo, continuó el Papa, "la muerte, que por su naturaleza es el final, la destrucción de cualquier relación, es transformada por Él en acto de comunicación de sí mismo, instrumento de salvación y proclamación de la victoria del amor".

El Sábado Santo "se caracteriza por un gran silencio. En este tiempo de espera y esperanza, los creyentes están invitados a la oración, la reflexión, la conversión y también al sacramento de la reconciliación, para poder participar íntimamente renovados, en la celebración de Pascua", dijo el Pontífice.

En la noche del Sábado Santo, "ese silencio se romperá con el canto del Aleluya, que anuncia la resurrección de Cristo y proclama la victoria de la luz sobre las tinieblas, de la vida sobre la muerte. La Iglesia se regocijará con su Señor entrando en el día de la Pascua que el Señor inaugura resucitando de entre los muertos", concluyó el Santo Padre.

En su saludo en español al finalizar su catequesis, el Papa Benedicto XVI se dirigió de modo particular a "los numerosos jóvenes que participan en el encuentro universitario internacional Univ 2010, al grupo de consagrados de la Obra de la Iglesia, así como a los fieles venidos de España, México, Argentina y otros países latinoamericanos. Os invito a todos a que tengáis muy presentes en vuestras oraciones a los sacerdotes que mañana, en la Misa Crismal, renovarán sus promesas sacerdotales junto a sus Obispos".

"Pidamos para que creciendo cada día más en fidelidad y amor a Cristo, sean en medio de sus hermanos mensajeros de esperanza, reconciliación y paz. A todos os deseo una santa y feliz Pascua de Resurrección. Muchas gracias por vuestra visita", finalizó.

sábado, 27 de marzo de 2010

Los pasos liturgicos desde el Domingo de Ramos y toda semana Santa Hasta el Domingo de Pascua

Introducción: Siguiendo el deseo de que estas fiestas centrales de nuestra fe sean celebradas con el mayor decoro posible hago mi pequeño aporte presentando este guión de moniciones litúrgicas a las celebraciones de loas días santos a fin de que las mismas puedan ser comprendidas, acogidas y vividas. Este año inserto por sugerencia de un Obispo amigo la celebración de la Misa Crismal. Como en años anteriores me alegraría que este esfuerzo pudiera ser compartido con muchos hermanos así que pueden reenviarlas a quienes lo deseen. Como siempre, pueden adaptarlas o mejorarlas a sus lugares de celebración.

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASION DEL SEÑOR

CONMEMORACION DE LA ENTRADA DEL SEÑOR EN JERUSALÈN (ANTES DE LA BENDICION DE LOS RAMOS).

Con el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor abrimos las puertas de esta Semana Grande en el arco de celebraciones del Año Litúrgico en la que recordaremos y haremos vivencia de los misterios que nos dieron la vida: la Pascua de Jesús.

Emulando a los niños hebreos que con palmas y hosannas recibieron a Jesús en Jerusalén, nosotros le aclamaremos con nuestros ramos y alabanzas como Rey victorioso. La lectura del Evangelio y la procesión con los ramos y palmas nos recordarán, en el marco de esta pasión celebrada, la actitud con que debemos vivirla: la del discípulo que comparte el mismo destino de su Maestro.

Monición al Evangelio-Procesión: Su entrada definitiva en Jerusalén no tiene el brillo de los grandes potentados, pero si el anuncio de una gran victoria. Escuchemos.

LITURGIA DE LA PALABRA

Monición Primera Lectura: El tercer canto del siervo anuncia su condición de discípulo fiel a la misión, incluso en el sufrimiento. No se verá derrotado pues siempre espera en su Señor. Escuchemos.

Monición Segunda Lectura; La humillación de Jesús hasta lo mas profundo de la miseria humana fue la ruta de su exaltación sobre cielo, tierra y todo ser humano. Escuchemos.

Monición al relato de la Pasión: El relato Lucano de la Pasión nos introduce en el conmovedor gesto de Jesús por la humanidad: su muerte por salvar a todos. Escuchemos con atención.

Monición Preparación de los dones: Frutos generosos de tu bondad, que al dárnoslo en tierra labrada con sudor, serán pan y vino transformados por el poder de tu Espíritu en tu cuerpo y sangre ofrecidos para la salvación de todos.

LUNES SANTO

Monición Ambiental: Paso a paso la liturgia nos va acercando a los últimos episodios de la vida mortal de Jesús aleccionándonos a seguir su ejemplo. La vivencia del misterio eucarístico nos ayude a perfilar cada día en nosotros las actitudes del discípulo que comparte la misión y el destino de su maestro. Iniciemos pues con alegría nuestra celebración.

LITURGIA DE LA PALABRA

Monición Primera Lectura: El primer canto del siervo del profeta Isaías coloca la misión de este en la línea de la elección y del desborde del Espíritu sobre él para realizar la misión

Monición Evangelio; Betania, lugar de reposo, donde se esparce la fragancia del perfume de nardo y el gesto de la amistad suple el interés del corazón oscurecido por el pecado. Escuchemos

Preparación de los dones: El pan y el vino traídos a la mesa común, alimentos que reparan las fuerzas de la humanidad, serán transformados por el mismo Espíritu que plenificó a Cristo en su cuerpo y en su sangre.

MARTES SANTO

Monición Ambiental: Caminamos hacia la celebración de la Pascua. La vida de Jesús está signada por la fidelidad a la misión encomendada por el Padre. La maldad de los hombres teje su desenlace final. La celebración de la Eucaristía nos introduce en el misterio de Dios que por amor se ha entregado por nuestra redención. Iniciemos nuestra celebración con la certeza de sabernos salvados.

LITURGIA DE LA PALABRA

Monición Primera Lectura: El segundo canto del siervo del profeta Isaías prolonga lo que el primer canto anunciaba sobre la misión de este sobre Israel. Una particularidad se asoma en este canto: su misión no se restringe a Israel sino que se hace universal. Escuchemos.

Monición Evangelio; La intimidad de una cena de amigos es el preludio de una traición que estará marcada por la oscuridad del que ha dejado espacio al pecado. Escuchemos.

Preparación de los dones: El esfuerzo humano convertido en los signos sencillos del pan y el vino ofrecidos ante el altar será transformado en el cuerpo humilde y la sangre vertida del Señor Jesús para salvación de la humanidad.

MIERCOLES SANTO (EN VENEZUELA SE CONMEMORA A JESUS NAZARENO)

Monición Ambiental: El siervo sufriente, aquel que lleva sobre si el pecado del mundo es aquel que fiel a su misión persevera en ella pues confía profundamente en su Señor. El, cargando con la cruz de todos, se hace solidario con el pecador. La Eucaristía nos introduce al misterio de la solidaridad divina al entregar su cuerpo y su sangre para redención del mundo. Iniciemos nuestra celebración uniendo nuestros corazones en alabanzas al Dios liberador.

LITURGIA DE LA PALABRA

Monición Primera Lectura: Siervo que escucha la Palabra y en ella encuentra su fuerza para consolar a otros aunque tenga que soportar la hostilidad y la agresión física de los otros. Escuchemos

Monición Evangelio; El paso de una incondicional amistad es la traición del amigo. La cena coloca en evidencia la pena por el traidor que ha escogido libremente el camino de las tinieblas. Que nuestra atención este colocada en la proclamación de este evangelio.

Preparación de los dones: Así como Jesús, varón de dolores, ofreció su vida al Padre, hoy entregamos lo que somos, vida triturada en el molino y el lagar de la vida en el pan y el vino para que sean transformado en el cuerpo y la sangre gloriosa del Señor Jesús.

JUEVES SANTO

MISA CRISMAL.

Monición Ambiental: En esta celebración, celebrada al final de la Cuaresma, emerge la figura de Cristo, sacerdote único de la Nueva Alianza, en torno al cual por un llamado especial se configura el sacerdocio ministerial. En esta Eucaristía el Obispo, cabeza visible del Cristo Pastor, evoca de una manera especial su ministerio pastoral sobre el rebaño a él confiado, junto al cual se despliega el ministerio de los sacerdotes como leales colaboradores en la misión y la comunidad toda que expresa su veneración y adhesión a su Obispo diocesano. En este año sacerdotal, la figura de Cristo Pastor, está llamada a ser reconocida y vivida con inteligencia amorosa por todos los ministros que comparten la misión sacerdotal de Cristo.

Cercana, pues, ya la Pascua la Iglesia hace presente también en esta celebración a través de la bendición de los óleos de los enfermos y catecúmenos y la consagración del sagrado crisma, los medios llenos de la virtud del Espíritu Santo a través de los cuales todas las acciones sacramentales de la Iglesia están llenas de la eficacia del misterio pascual.

Participemos, queridos hermanos, en esta celebración, pidiendo al Señor que en torno a la misión que hemos recibido en el bautismo podamos configurar el rostro de una Iglesia mas servidora y mas atenta a las necesidades del mundo.



LITURGIA DE LA PALABRA

Monición Primera Lectura: La misión del profeta se inscribe en un gran evento de solidaridad con el pueblo: es llamado a consolar, reconstruir y cambiar totalmente la situación en que se encuentra el pueblo. Esta es la buena noticia. Escuchemos.

Monición Segunda Lectura; Jesucristo, vencedor de la muerte, prenda segura de triunfo para la Iglesia perseguida. El es el alfa y la omega, que lo abarca todo y quien extiende su acción y poder sobre todo. Escuchemos

Monición Evangelio; La Palabra y el Espíritu Santo son los grandes animadores de la misión de Jesús: ser portador de la buena noticia de salvación, especialmente a los más pobres y excluidos. Escuchemos con atención.

Monición a la Renovación de las Promesas Sacerdotales: La comunión del presbiterio con su Obispo, Padre y Pastor de esta Diócesis, expresada en la concelebración eucarística y en la bendición de los oleos se convierte en el espacio privilegiado para renovar las promesas sacerdotales realizadas por cada sacerdote el día de su ordenación y que tiene a una mayor valorización del precioso don recibido. En este año sacerdotal adquiere este momento un relieve especial pues a cada sacerdote le hace apropiarse de la vocación recibida como participación de la misión de Cristo y de su ejercicio en la Iglesia y en la comunidad humana.

Monición a la bendición de los Oleos y consagración del Sagrado Crisma( para ser dicha después que se diga el “Por él sigues creando todos los bienes” de la Plegaria Eucarística I o antes de la doxología “Por Cristo, con él y en él” de las restantes plegarias eucarísticas): Esto aceites que ahora serán bendecidos por el Obispo se remontan principalmente al uso que el pueblo de Israel hacía para consagrar o ungir a sus reyes, a los sacerdotes y los profetas. Ellos hoy expresan toda la vida de Dios manifestada en las acciones sacramentales en la Iglesia y llevaran a la asunción de un compromiso proveniente de la gracia recibida y de una misión ante el pueblo. El óleo de catecúmenos fortifica, el crisma consagra y el óleo de enfermos lenifica las heridas del dolor y la enfermedad.

TRIDUO PASCUAL

JUEVES SANTO EN LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTIA

Monición ambiental: Tarde del Jueves Santo, cena de amigos. Un poco de pan de vino expresan el gesto del amor mayor: la entrega del Hijo que como nuevo Moisés sale a salvar a su pueblo. Eucaristía, renovación de la antigua alianza que prolonga en el tiempo el gran mandato del maestro: ámense los unos a los otros y hagan esto en memoria mía.

Que nuestra acción de gracias sea la mejor expresión de nuestra adhesión de fe a este inmerecido misterio de amor. Comencemos nuestra celebración uniendo nuestras voces en un común canto de alabanza.

LITURGIA DE LA PALABRA

Monición Primera Lectura: Una comida ritual celebrada anualmente se convierte el memorial más importante de Israel. Ella le recordará al pueblo la acción liberadora de Dios. Escuchemos.

Monición Segunda Lectura; El primer relato de la Eucaristía conocido nos introduce en la intimidad de la última cena del Señor, participación de su misterio pascual.

Monición Evangelio; La Eucaristía solo es comprensible desde el gesto de amor que se entrega. Servir es la expresión mas concreta del amor con que Jesús quiere amar a su Padre Dios y a sus hermanos. Ejemplo digno de ser imitado. Escuchemos.

Monición al lavatorio de los pies: Gestual izamos lo que la Palabra nos acaba de proclamar. El amor, mandato máximo del Señor se hace entrega y servicio a los demás. Solo así comprenderemos y viviremos el gran regalo de la Eucaristía.

PRESENTACIÓN DE LOS OLEOS

Monición a la Presentación de los óleos a la comunidad parroquial: Cada año, en la Misa Crismal, el Obispo consagra el Crisma que se utiliza en los sacramentos del bautismo, confirmación y orden sacerdotal y bendice el óleo de los enfermos y de catecúmenos. Ahora nosotros con gran alegría recibimos en nuestra comunidad estos oleos que harán presente la fuerza sacramental del misterio de Cristo en nuestra comunidad parroquial.

(Se traen procesionalmente los oleos mientras se canta una pequeña estrofa de “Pueblo de Reyes”. Terminado el canto, el sacerdote presenta cada óleo diciendo lo que sigue)

S. Óleo de enfermos: Bendito seas Señor, por este óleo de los enfermos que nos regalas para sentir vigor y fuerza en nuestros cuerpos y en nuestras almas, alivio en nuestras enfermedades y dolores.

T. Bendito seas por siempre, Señor.

S. Óleo de catecúmenos: Bendito seas Señor, por el óleo de catecúmenos por el cual aumentas el conocimiento de las realidades divinas y la valentía en el combate de la fe a quienes serán admitidos como hijos de adopción por el bautismo.

T. Bendito seas por siempre, Señor.

S. Santo Crisma: Bendito seas Señor, por este Santo Crisma consagrado por la virtud del Espíritu Santo. Que los ungidos por él lleguen a la plenitud de la vida cristiana.

T. Bendito seas por siempre, Señor

(Los óleos se dejan en un lugar visible previamente preparados. A continuación se presentan los dones del pan y el vino y lo que hoy pueda ser significativo p.e. la colecta para los pobres)

Monición Preparación de los dones: El pan y el vino que llevamos al altar, fruto del trabajo de muchas manos se hacen signo de la unidad tan deseada por el Maestro: pan y vino transformados en el cuerpo y sangre de Cristo nos reunirán en la mesa eucarística en el banquete de hermanos.

Monición para el traslado del Santísimo al altar de la reposición: Aquello que fue un gesto funcional, guardar el pan consagrado para la acción litúrgica del viernes santo se convierte en el más significativo acto de adoración de toda la Iglesia al Señor Jesús a quien confiesa presente en el pan eucarístico. Silencio, oración, agradecimiento, sirven de trasfondo al llamado de unidad que nos pide el Maestro Jesús.

VIERNES SANTO

(Un solemne momento de silencio puede ser la mejor introducción a esta celebración. De cualquier modo proponemos la siguiente ambientación)

Monición ambiental: Confesamos en este día al Señor victorioso en la cruz. La muerte cruenta y dolorosa no puede apagar ese halo de vida que se manifiesta en el leño sagrado. Allí resplandece la potencia de Dios pues enese cuerpo inmolado se nos dará la vida.

LITURGIA DE LA PALABRA

Monición Primera Lectura: El dolor encuentra en este cuarto canto del siervo toda su eficacia redentora: él sufre por el pecado de muchos intercediendo por todos. Escuchemos

Monición Segunda Lectura; En Jesús, Sumo Sacerdote de la nueva alianza, la compasión de Dios se hace humanidad, vivida por él en solidaridad con el sufrimiento y la debilidad humana. Escuchemos

Monición al relato de la Pasión: Jesús consume su vida en una entrega total realizando la voluntad de aquel que lo había enviado. Termina su vida siendo de Dios para los demás, ganando con su muerte la vida y el Espíritu que nos entrega. Atendamos con espíritu abierto la proclamación de este relato de la pasión.

ORACION UNIVERSAL

De las manos y los pies crucificados, del costado traspasado, mana la vida al mundo. Cristo, con los brazos abiertos y la Iglesia unida a su misterio de amor, levantan al Padre de los cielos una solemne intercesión por los hombres del mundo, por sus necesidades, para que este Espíritu que él nos regala desde la cruz vivifique con su poder todas las realidades del orbe entero.

ADORACION DE LA SANTA CRUZ

Pasión venerada. Esa cruz santa, de la cual pende el Salvador es revelación de nuestro destino: somos vencedores en la victoria de Jesús. Este trono sagrado lo veneramos con profundo respeto sabiendo que de él brota para nosotros vida en abundancia.

SAGRADA COMUNIÓN

La pasión que antes había sido proclamada y luego venerada ahora es comunicada en el pan eucarístico: cuerpo y sangre del Señor Jesús. La comunión con su misterio de entrega nos enseñe a vivir solidariamente el proyecto de Dios para con toda la humanidad.

SALIDA

Un altar desnudo, una cruz venerada. La tierra calla. Ante el aparente fracaso de los que mueren sin esperanza, en su muerte se abre un compás de espera, cargada de la certeza de la gran victoria del Salvador.

SABADO SANTO

VIGILIA PASCUAL

Monición ambiental: Queridos hermanos y hermanas: Hemos llegado a la noche santa de la Pascua llamada por San Agustín “la Madre de todas las santas vigilias”, en la que todo el mundo vela. Esta noche rompe el ayuno y la ausencia e inaugura la gran fiesta de la alegría cincuentenaria.

Hoy cielo y tierra se unen en un gran cántico de alabanza, en un “exultet” cósmico, aguardando con ansias el triunfo de Jesús sobre la muerte. Como un eco sonorísimo se expande sobre todo el orbe la noticia de que Dios ha actuado con “brazo fuerte y mano extendida" liberando a la humanidad entera sometida a la esclavitud del pecado por la virtud de la muerte y resurrección de Jesús y llevándola a gustar de las delicias de la tierra prometida donde mana leche y miel.

Vengan, pues, hombres y mujeres, niños y ancianos, vengan ríos, montes, mares, planetas y todo lo que contiene el universo, todo ser viviente, plantas y animales. Vengan todos desde los cuatro puntos cardinales.

Entremos como pueblo peregrino, como Iglesia renacida por el misterio de la vida en la espesura de esta noche de gracia, noche de salvación, noche que acalla el poder del infierno y que nos lleva a descubrir en el horizonte de la humanidad redimida, el lucero de la mañana, Cristo, el Señor resucitado de la muerte clareando su luz sobre nosotros y disipando nuestras tinieblas. Vengan, pues, hermanos a saborear la novedad de esta noche: Noche santa de la Pascua de Jesús.

MONICION ANTES DE BENDECIR EL FUEGO:

El fuego, humilde siervo, que marcaba en las liturgias del oriente y de Jerusalén un servicio utilitario y simbólico nos ayuda a comprender la ruptura de la oscuridad y el paso al nuevo día. Su significado nos remite a la presencia del resucitado que nos conduce de la oscuridad del pecado a la claridad de la vida nueva en la travesía de nuestra historia en la que El como columna de fuego nos conduce y nos ilumina. Este gesto simbólico se complementa con las loas al cirio o Pregón Pascual, que en tono solemne y vibrante melodía, anuncia a toda la asamblea la grandeza de esta noche de Pascua y el misterio que en ella acontece.

LITURGIA DE LA PALABRA

Monición Primera Lectura: El poder creador de Dios que envuelve a toda la creación, anuncia el dinamismo de la nueva vida ofrecida en Jesús. Pascua es creación. Todo es nuevo. Escuchemos.

Monición Segunda Lectura: La obediencia de Abraham es preanuncio del misterio de amor realizado por el Hijo en obediencia a la voluntad del Padre. Pascua es fidelidad del Hijo al amor salvifico del Padre. Escuchemos

Monición Tercera Lectura: Paso del Mar Rojo. Experiencia de liberación de la esclavitud de Egipto. La Pascua nos saca de nuestros Egiptos y nos introduce en tierra de gracia. Pascua es libertad. Escuchemos

Monición Cuarta Lectura: En la Alianza, Dios se compromete nuevamente a manifestar todo su amor sanador a un pueblo despojado de todos sus bienes hasta recuperar su dignidad. Pascua es alianza de amor. Escuchemos.

Monición Quinta Lectura: Todo hambriento y sediento de verdad y felicidad encuentra en el Dios amigo su hartura. Pascua es banquete para los alejados. Escuchemos.

Monición Sexta Lectura: El reconocimiento de Dios como felicidad suprema es la mayor sabiduría que se le pude atribuir al ser humano. Pascua es plenitud de Dios en cada persona. Escuchemos.

Monición Séptima Lectura: Donde hubo pecado e idolatría, Dios pondrá un corazón nuevo. El agua y el Espíritu serán signos de esa regeneración del pueblo. Pascua es vida de Dios sobre el pueblo. Escuchemos.

Monición al Gloria: Este bello himno litúrgico silenciado durante la cuaresma, cantado en esta noche de fiesta, marca el paso de las promesas anunciadas en el antiguo testamento y nos coloca en la dirección de su realización en Jesucristo, Señor del Nuevo Testamento. Glorifiquemos al Padre, por el Hijo con nuestra alabanza.

Monición Octava Lectura: La incorporación del cristiano al misterio del Señor muerto y resucitado realizada en el bautismo provoca en él una nueva situación: ahora vive la misma vida del resucitado. Pascua es renovación bautismal

Monición al Aleluya- Evangelio: Las notas vibrantes del aleluya pascual introduce al solemne anuncio de la Pascua de Cristo: “No está aquí, ha resucitado”. Punto cúlmen de la liturgia de la Palabra. Promesas cumplidas. Pascua es Cristo vencedor de la muerte.

LITURGIA BAUTISMAL

Monición para renovación de promesas bautismales y aspersión con el agua: Esta es la noche en que del seno de las aguas bautismales nacen los nuevos hijos para la Iglesia. Esta noche vigiliar sigue siendo la noche bautismal por excelencia por la entrañable vinculación del sacramento del bautismo con el misterio de la muerte y resurrección de Cristo, como nos los recuerda el apóstol Pablo.

Esa agua bautismal derramada sobre toda la asamblea nos recordará nuestra condición de criaturas renovadas por el misterio de la Pascua según la fe que hoy profesaremos como testimonio de esa vida que queremos vivir.

LITURGIA EUCARISTICA

Monición a la preparación de dones: La novedad de la Pascua se manifiesta en los elementos más sencillos de nuestra celebración. Ya no es el pan y el vino de la esclavitud que presentamos ante el altar sino el pan y el vino del retorno a casa que serán transformados por acción del Espíritu Santo en el cuerpo y la sangre del Señor resucitado.

Monición antes del rito de la paz: La muerte y resurrección de Cristo ha reconciliado a toda la humanidad. Desde ese momento la paz de Dios inunda el corazón de todo hombre y mujer que abre su vida al mensaje de la Pascua. En esta noche de Vigilia ser hace mas significativo este gesto de paz fraternal, cuando el mismo resucitado nos anuncia “la paz con ustedes”. Recibámosla como uno de los grandes regalos de Jesús en su Pascua.

Monición antes de la comunión: La Iglesia, como novia engalanada para su esposo, se sienta a la mesa del Banquete Pascual. La liturgia alcanza su plenitud: la Pascua que hemos anunciado a través de la Palabra y de los signos sacramentales del bautismo, se nos comunica en el cuerpo y la sangre del Señor Resucitado.

Monición de salida: Atrás han quedado la tumba vacía y los sudarios colocados sobre la losa. La muerte ha sido vencida. Hemos experimentado que el Señor ha resucitado y vive entre nosotros. Hemos de llevar esta noticia a nuestros hermanos. Iniciamos el tiempo de celebración pascual en el que el mejor anuncio de nuestra alegría pascual será siempre la vida nueva otorgada por el resucitado.

D0MINGO DE RESURRECCION

Monición ambiental: ¡Alegría, hermanos, Cristo ha resucitado! Y este mensaje lanzado a vuelo en este día conmueve el corazón de todos nosotros. Hoy hemos resucitado con El y el miedo que nos tenía atrapados en las redes de la muerte ha sido vencido. Hoy la Iglesia se ve rejuvenecida por la victoria de su Señor y proclama con gozo a los cuatro vientos esta gran noticia. Hoy se alegra por el nacimiento de sus nuevos hijos en las aguas del bautismo.

Celebremos pues hermanos, alrededor de la mesa pascual acontecimiento tan grande y experimentemos el paso liberador del Señor resucitado por nuestras vidas.

LITURGIA DE LA PALABRA

Monición Primera Lectura: El solemne anuncio del Kerigma hecho por Pedro en Pentecostés se convierte en el núcleo esencial de la fe testimoniada por los discípulos. Escuchemos.

Monición Segunda Lectura: La Pascua sumerge al cristiano en la muerte y resurrección del Señor Jesús a través del bautismo, iniciándose así en él un estilo de vida coherente al don recibido. Escuchemos.

Monición a la Secuencia: Este canto colocado en la liturgia de la Palabra ofrece una expresión poética del acontecimiento liberador de la Pascua y se vuelve súplica confiada al Señor vencedor.

Monición al Evangelio (si es el de la misa del día Jn 20, 1-9): La constatación de un lugar vacío, unas vendas enrolladas, suscita en los discípulos la evidencia de la fe reveladas en la Escritura. Escuchemos.

Monición al Evangelio (si es el de la misa de la tarde Lc 24, 13-35): A la desilusión por el amigo muerto sucede la certeza de que El ha resucitado. De Emaús a Jerusalén un camino de fe pascual. Escuchemos

LITURGIA EUCARÍSTICA

Monición a la preparación de dones: La vida se convierte en ofrenda junto al pan y el vino que traemos a la mesa del Señor, pidiendo que estos dones humildes sean transformados por el acontecimiento pascual en el cuerpo y la sangre del Señor resucitado.

Monición final: Concluimos la celebración del Triduo Pascual pero la fiesta no acaba. Se abre ante nosotros la celebración gozosa de la resurrección del Señor en la que junto a la Palabra y los signos sacramentales nos acercaremos a este misterio que nos da la vida. Que el testimonio de una vida transformada por el paso liberador del Señor sea el mejor anuncio de Pascua a todos los hermanos.